¿Cómo le ponemos al niño?

Uno de los mayores quebraderos de cabeza para los fabricantes de coches es la elección del nombre con el que bautizarán a su recién nacido.
No es una cuestión baladí, puesto que la selección de esta nomenclatura acompañará al automóvil durante toda su vida comercial y transmitirá mucho sobre él. Expresará valores y será una de los elementos de marketing que servirá para atraer potenciales compradores (puesto que este ‘apellido’ no debe ser objeto de mofa o de rima malsonantes).
Sería algo catastrófico a niveles de imagen para la marca.

Así pues, encontrar un nombre adecuado, que refleje aspectos positivos y suene bien en todos los países donde se vaya a comercializar es, cuanto menos, complicado. Incluso se recurre a la ayuda de programas informáticos para elaborar nuevos conceptos.
Como veremos, cada factoría sigue su propio camino para identificar a su familia. Unos abogarán por una fría -pero efectiva- táctica de emplear números, mientras otros querrán dotar de más ‘sentimiento’ a sus automóviles utilizando una combinación de letras.
Esta fórmula no es inflexible y no es extraño el caso de marcas que cambian su forma de reconocer a sus creaciones, tanto en un sentido como en el contrario.

Por norma general, la lista de nombres para el neonato empieza a gestarse cuando las líneas del vehículo están definidas. Justo en ese momento los departamentos de mercadotecnia se ponen en marcha para elaborar una pre-selección de posibles denominaciones. Sondeos de opinión, consultas a las filiales y estudios legales darán a luz la opción definitiva, tras meses de constante trabajo.
alfa
Alfa Romeo. Pese a que a lo largo de bastantes años utilizó números como identificativo en sus vehículos (75, 90, 155, 166…), la firma de Arese volvió a utilizar nombres de mujer para referirse a sus modelos. De este modo, ha elegido Giulietta o Giulia para sus últimas creaciones.
En el caso del MiTo quería mostrar la nueva etapa que se iniciaba con el compacto de la gama. Además es la síntesis de Milano y Torino (Milán y Turín) emplazamientos donde se desarrolló y creó el pequeño de los Alfa.
audi
Audi. Su caso respondió a la necesidad de acabar con el caos que imperaba en sus denominaciones. Hasta 1994 la firma utilizaba los guarismos 80,90, 100 y 200, mientras que el tope de gama era el V8. El problema radicaba en que los 80-90 se llamaban 4.000 en América y los 100-200 eran conocidos como 5.000. Por si este follón fuera insuficiente, el 100 recibía el apelativo de 500 en Sudamérica.
Los de los cuatro aros decidieron atajar esta confusión creando un sistema de identificación común para todos sus vehículos. La letra A como primera del alfabeto e inicial de Audi, acompañada de un número (que reflejaría la categoría):
A1: pequeño modelo de acceso.
A3: compacto mediano.
A4: berlina mediana.
A5: berlina deportiva.
A6: berlina grande.
A7: berlina deportiva grande.
A8: buque insignia.
La Q (de quattro) se usa para los todoterreno, y la S precede a las versiones más atléticas de cada segmento.

bmw
BMW. Vivo reflejo de su mentalidad alemana, los muniqueses estructuran su gama en categorías, conocidas como: Serie 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7. De las tres cifras que componen el nombre de los BMW, la primera corresponde a la Serie y las dos últimas a la cilindrada.
Con la X se designan a los 4×4 y con la I a los eléctricos.
Los deportivos que inician su nombre con la letra M son las versiones más radicales, preparadas por la división de competición de la marca bávara: Motorsport.

citroen
Citroën. Los galos del doble chevron han transitado por varias etapas en lo que respecta a la nomenclatura de sus automóviles.
En los 70-80 usaban las letras del alfabeto seguidas de una X: AX, BX, CX por tres motivos: la equis acompañaba a todos los Citroën porque era el símbolo de la incógnita en una ecuación y se asocia al universo de las matemáticas o la ciencia. La X también tiene un componente exclusivo, ya que suele utilizarse poco y, por último, es el sobrenombre de la Escuela Politécnica donde estudió André Citroën.
A partir de 1993, con el Xantia, se inició la época de los nombres donde la X cobró especial relevancia. De esta forma, asistimos al nacimiento de populares coches como el Saxo, Evasion y Berlingo (tipo de caramelo francés) o del Xsara (qsar, que significa fortines del Sahara).
Desde 2001 con el C3, Citroën emplea la C (inicial de la marca) custodiada por un número, que va en correlación al tamaño del coche.
En el caso del Picasso tuvieron que pagar una suculenta suma de dinero para poder asociar el apellido del pintor malagueño a su gama de vehículos familiares.

Por su parte, la nueva marca de lujo DS se lee en francés como déesse, es decir, diosa. Pretende asociar sus vehículos al lujo y la excelencia.

fiat
Fiat. En el caso de la Fabbrica Italiana Automobili Torino (Fiat), la tónica predominante es el uso de nombres cortos de dos sílabas. Suelen ser palabras latinas y breves, más fáciles de recordar.
ford
Ford elige sus nombres evitando cacofonías e incompatibilidades en el lenguaje. Su modelo más longevo, el Fiesta, empleó esta palabra hispana en homenaje al lugar donde se fabricaría: Almussafes, en España.
El KA hace referencia a una divinidad griega, mientras que el Ford Escort tuvo que modificar su nombre, ya que evocaba a la prostitución en los países anglosajones.
Sus monovolúmenes se escalonan con las letras B, C y S acompañadas de la abreviatura MAX, muestra de su gran capacidad interior.

infi

Infiniti, la marca de lujo de Nissan, designa desde 2013 a sus coupés y sedán con la letra Q seguida de dos números: Q30, Q50, Q60 y Q70; mientras que se refiere a sus crossover y SUV mediante las letras QX (QX30, QX50, QX70).

kia
Los coreanos de Kia Motors emplean un poco de todo.
Mezclan palabras como en el caso del Picanto (fusión del vocablo francés piquant (picante), con canto (canción); e incluso citan ciudades: Rio o Sorento.
El Cee’d es un caso especial, significa: Community of Europe European Design. Es el primer vehículo que Kia fabricaba para Europa y quiso que tuviera unas siglas propias.
Nuestro país está presente en el Venga, se trata de un modelo que hace suya esta expresión española con la intención de resaltar fuerza, ánimo e impulso.

lancia
Lancia lo ha tenido muy claro desde sus orígenes. Ha utilizado letras del alfabeto griego para referirse a sus vehículos. El Ypsilon es el actual superviviente.

lambo
Lamborghini. La archienemiga de Ferrari, sita en Sant’Agata Bolognese, se ha caracterizado por denominar a sus deportivos con nombres de toros bravos indultados, famosos o históricos, o bien términos referentes a la tauromaquia.
Su fundador, Ferruccio Lamborghini, sentía auténtica devoción por la fiesta nacional y así quiso plasmarlo en sus creaciones. Miura, Espada, Islero, Jarama, Urraco, Diablo, Murciélago, Gallardo, Aventador, Veneno o el reciente Huracán son dignos representantes de lo que aquí se expone.
No obstante, una de sus obras más representativas, el Countach, rompió con la tradición taurina. Countach es una exclamación de asombro, utilizada en la lengua piamontesa por los hombres al ver a una mujer hermosa. Se dice que hasta el mismísimo Bertone exclamó esta expresión al verlo finalizado.

mbenz
Mercedes se decantó al principio por los números hasta 1983, que introdujo la letra E a algunos modelos. El E 190 2.3 fue el primer automóvil en usar el código alfanumérico. El significado de la segunda vocal del abecedario no es otra que la traducción de inyección en alemán (einspritzung), haciendo referencia al empleo de la inyección de gasolina perfeccionado.
En el año 1992 Mercedes-Benz apostó definitivamente por incorporar una vocal para encuadrar a sus productos en un segmento determinado. Tras la letra los dos dígitos informan de la cilindrada.

Clase A: sirve para anunciar a los coches más pequeños y compactos.
Clase B: monovolumen de tamaño reducido.
Clase C: al desparecer el 190 Mercedes asignó la C a la que, hasta entoces, era su gama más baja.
Clase E: tomó la inicial de aquel E190 para encabezar la categoría intermedia.
Clase S: representa el lujo, simbolizando la letra S sonderklass, clase especial en alemán.
Clase SL: Sport Leicht, o deportivo ligero, define a los vehículos temperamentales de la marca de la estrella (tres puntas diseñadas por Benz para recordar que sus motores funcionaban por tierra, mar y aire)
Clase CL: para designar a las berlinas con silueta de cupé.
Clase GL: son las letras elegidas para hacer referencia a los todoterreno de Mercedes-Benz.
Clase V: la V viene de van y, evidentemente, identifica a las furgonetas.

nissan_brand_logo
Nissan es consciente que los términos en latín suenan bien en la mayoría de los idiomas. Sin embargo, en los deportivos, los japoneses se decantan por los números para expresar la potencia del vehículo.
Con el Qashqai se rompieron los esquemas: es un vocablo difícil de pronunciar y elude a una tribu de Irán, aunque esta adversidad no le ha impedido triunfar.
El Leaf es el eléctrico de Nissan. Se traduce por hoja en inglés, con una clara evocación ecológica; pero, aparte es el acrónimo de L: Leader, E: Environmental friendly, A: Accesible, F: Family Car.

opel
Opel. Hasta la aparición del Kadett era común que cada modelo adaptara su nombre en función del país en el que se comercializara. A partir de los 80 la firma inicia una política de unificación utilizando nombres acabados en ‘a’ para los turismos y en ‘o’ para los vehículos comerciales. Salvo el ADAM (nombre del creador de Opel) y Karl (hijo del susodicho Adam).

Así, Corsa es la traducción de carrera en italiano y pretendía expresar el dinamismo del utilitario más vendido de la marca teutona.
El Mokka perseguía ser el SUV de las personas con estilos de vida activos y refinados. Opel consideró que los refrescos con base de moca son sofisticados y cultivados, repletos de carácter y rebosantes de energía.
Insignia viene a expresar que, la berlina más grande de la firma del rayo, es (valga la redundancia) el buque insignia de su gama.

peu
Peugeot apuesta sin zarandajas por los números, de esta forma la primera cifra corresponde a la categoría en la que se encuadra, el cero siempre aparece en medio por un curioso motivo (se usaba en los coches antiguos para camuflar el orificio para introducir la manivela que se empleaba para ponerlos en marcha) y un tercer dígito que marca la secuencia de aparición del vehículo.
Respecto a las versiones más grandes (familiares o todocaminos) la solución es doblar el cero: 2008, 3008, 4008, 5008 etc.

porsche
La historia de Porsche viene marcada por un encontronazo con Peugeot. Su vehículo más carismático, el 911, se llamó en un principio 901. La marca del león tenía registradas todas las cifras con un cero intermedio, así que Porsche reculó y modificó el 0 por un 1.
El apelativo Carrera, que los de Stuttgart añaden a sus modelos más prestacionales, tiene su origen en la afamada competición panamericana de 3.000 km, que se celebró en tierras mejicanas de 1950 a 1954.
A pesar de que Porsche ha empleado la numerología durante la mayor parte de su vida comercial (356, 924, 928, 944, 959,968) este hecho empezó a cambiar con la llegada del roadster Boxster en 1996 y su versión cerrada, el Cayman.
En 2002 el todoterreno Cayenne corroboró esta tendencia que se afianzó con el Macan (tigre en indonesio).
La primera berlina del fabricante germano tampoco regresó a los guarismos y adoptó el alías Panamera, en honor a la citada Carrera Panamericana.

renault
¿Quién no recuerda los R5, R6, R7, R9, R11, R18, R21..? Renault se ha jactado de utilizar casi todos los números para denominar a sus vehículos hasta la década de los 90. El Renault 19 fue el último vehículo de la firma del rombo que lució sobre su portón trasero una cifra numérica.
El pionero en estrenar palabra fue el Clio hace ya 35 años.

Tanto el mencionado Clio, como Megane y Zoe son nombres de mujer en Francia.
Twingo se obtiene de mezclar los bailes Twist, Swing y Tango.
Captur evoca los conceptos ‘capturar’ y ‘aventura’.
Twizy nace de fusionar ‘too-easy’ para resaltar lo fácil y cómodo del pequeño biplaza eléctrico.
Talisman pretende invocar a la suerte para el nuevo sedán, destinado a sustituir al Laguna.
El crossover Kadjar deriva de KAD inspirado directamente del ‘Quad’ (vehículo de cuatro ruedas todocamino), y JAR, similar a la palabra francesa ‘agile’ (ágil).

seat
SEAT. La marca de raíces españolas rinde un continuo homenaje a la península ibérica con sus vehículos. Aunque no siempre fue así, porque en sus inicios SEAT empleaba cifras para citar a su modelos. Desde los 1400, 1500, 124, 127, 600, 850, 1430, 131, 132, 133…hay ejemplos para aburrir.
Fue en 1980, tras su escisión de Fiat, cuando la Sociedad Española de Automóviles de Turismo empezó a acuñar nombres: Ritmo, Panda o Fura.
El pionero en hacer gala de sus raíces ibéricas con un nombre de ciudad fue el Ronda en 1982. Le siguieron: IbizaMálaga, Córdoba, Arosa, Altea, Toledo, León, Marbella.
Como anécdota cabe mencionar que el SEAT Málaga se rebautizó como Gredos en Grecia, ya que fonéticamente se asemejaba a Malaka (homosexual en griego).
El Arosa iba a presentarse en la isla de Arosa en Pontevedra, sin embargo las presiones de los nacionalistas gallegos para que se denominara Arousa, llevó a SEAT a cambiar su puesta de largo a Tenerife.
Los responsables de la firma de la ‘S’ reciben constantemente peticiones de los gobernantes de las distintas localidades españolas para que su ciudad dé nombre a un modelo de la filial de Volkswagen. Entre las peticiones que ha barajado el fabricante hispano-alemán está la de Palma de Mallorca, pero siempre se ha desestimado por si es objeto de bromas al acortar el nombre: ‘este SEAT la palma’.
Una excepción a esta tradición de modelos asignados a ciudades de nuestra piel de toro se rompió con el recién desaparecido Exeo. Un derivado de la palabra latina exire (evadirse, salir, ir más allá).

toyota
Toyota exige como prioridad que sus modelos suenen bien en todo el mundo. Aún así el Land Cruiser se cambió por Prado en Japón, ya que las palabras castellanas gustan en el país del sol naciente.

Se apunta a la mencionada técnica de formar palabras nuevas juntando dos ya existentes. El Yaris surge de la unión del término alemán ‘ja’ con la diosa helena Charis (símbolo de belleza y elegancia). Tres cuartos de lo mismo ocurre con el Aygo, yuxtaposición de ‘I’ con ‘go’.
El Auris deriva del latín Aurum, que significa oro, pero también del inglés aurum, resultando un nombre final que sugería un aura dorada para un coche que se postula como uno de los ejes fuertes de la marca.
El Prius, auténtico referente para los nipones, hace alusión al latinismo prius, significando ser el primero. Efectivamente, el Toyota Prius fue el primer híbrido fabricado en masa y uno de los precursores de la tecnología actual.
Por lo que respecta al Avensis, hay que remontarse a su antecesor el Carina E. Fue un gran avance respecto a él por lo que Toyota decidió llamar a su criatura Avensis (en referencia al término francés avancer, avanzar en nuestro idioma).

Finalmente, el añorado Supra recibió su apelativo porque la firma quiso plasmar su ‘superioridad’ sobre los deportivos europeos por antonomasia, y de ahí adoptó su nombre.

vw
Volkswagen (coche del pueblo en alemán) apuesta por el dinamismo a la hora de bautizar a sus productos. El deporte y el viento son las temáticas dominantes en sus nomenclaturas.

Polo y Golf; dos deportes de élite con amplia aceptación en los países sajones, identifican a sendos pesos pesados de VW.
Vento y Passat; son fiel reflejo de la pasión del mayor fabricante de automóviles del mundo por asignar nombres de vientos a sus coches. No solo se manifiesta en ellos, también en los Scirocco y Bora.
El más reciente Tiguan resulta de mezclar los animales Tigre e Iguana, mientras que Touareg hace referencia a un pueblo nómada del desierto del Sahara.
El pick up Amarok recoge el apelativo de un lobo mitológico.

Para concluir, repasaremos algunos nombres de coche poco afortunados o que fueron denominados de otra manera en nuestro mercado por sus connotaciones negativas.

pajero

El Mitsubishi Pajero (gato montés en japonés) fue comercializado en España como Montero por su sonoridad onanista.

corri

Desde luego llamar Corrida a un coche no es la mejor idea. Menos mal que este prototipo setentero de Ford no llegó a la cadena de producción.

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Borrego fue el desafortunado nombre elegido por Kia para uno de sus 4×4. Tuvo que buscar la alternativa Mohave para los países hispanohablantes.

moco

¿Imaginaís el cachondeito en Andalucía con un utilitario denominado moco? En Nissan debieron de percatarse a tiempo.

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Aquí tenemos un claro exponente de la importancia de consultar  Google Translator 🙂

Tanto en el mundo de la automoción, como si vamos a ser padres de una criatura, el nombre que le adjudiquemos al recién llegado marcará la senda de su vida.
Quizás no sea algo concluyente, pero sí le asociará una serie de características o valores que consciente (o inconscientemente) lo definan.
Nombres poderosos, poéticos, técnicos o simpáticos ayudarán a transmitir su esencia a aquellos que oigan hablar de él.

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